jueves, 9 de octubre de 2008

Letra del tango.

YIRA, YIRA

Cuando la suerte, que es grela,
fallando y fallando
te largue parao....
Cuando estés bien en la vía,
sin rumbo, desesperao...
Cuando no tengas ni fe,
ni yerba de ayer
secándose al sol....
Cuando rajés los tamangos
buscando ese mango
que te haga morfar...
la indiferencia del mundo
que es sordo y es mudo
recién sentirás.

Verás que todo es mentira,
verás que nada es amor...
que al mundo nada le importa
Yira...Yira...
Aunque te quiebre la vida,
aunque te muerda un dolor,
no esperes nunca una ayuda,
ni una mano, ni un favor...

Cuando estén secas las pilas
de todos los timbres
que vos apretás,
buscando un pecho fraterno
para morir abrazao...
Cuando te dejen tirao
después de cinchar,
lo mismo que a mí...
Cuando manyés que a tu lado
se prueban la ropa
que vas a dejar...
¡Te acordarás de este otario
que un día, cansado,
se puso a ladrar!

Por Enrique S. Discèpolo

Análisis de la letra.

Enrique Santos Discépolo marca en la letra del tango "Yira, yira" la pobreza que se había extendido en la década del '30 en Buenos Aires.

Este tango refleja la perspectiva de un hombre que se halla en un mundo hostil, sin amor y en el cual rige la indiferencia. Mezcla el drama social y el drama individual ante un panorama económico desesperante y en donde ya se ha perdido la fe.

En el estribillo presenta la falta de solidaridad y confirma que en los momentos más importantes de la vida todos estamos solos.

El mismo Discépolo, tras un diálogo filmado por Eduardo Morera en 1932 para un corto dedicado a "Yira, yira", dice que en la letra se refleja un hombre que “deja de creer” ya que se da cuenta que los hombres son “fieras”, y la describe como una canción a la soledad y desesperanza.

El tango Yira, yira fue estrenado el 5 de septiembre de 1930, (día anterior al primer golpe de facto producido por el general José Félix Uriburu en nuestro país), y planteó las desilusiones y descreimientos que se harían presentes durante toda esa época.

Biografía del autor.


Enrique Santos Discépolo, (1901-1951).
Fue conducido hacia el arte por su hermano mayor Armando, luego de la muerte de sus padres. Enrique descubrió su vocación para el teatro y en el año 1917 se inició en la actuación. Al año siguiente escribió sus primeras obras de teatro: "Día Feriado", "El hombre solo", y "El señor cura".
En 1920, actuó en una obra llamada "Mateo", escrita por Armando. Dedicado al mundo del teatro, Enrique continuó escribiendo.
En el año 1925 compuso la música para el tango "Bizcochito", y luego, la letra y la música del tango "Que vachaché". Dos años después compuso el tango "Esta noche me emborracho", conocido popularmente gracias a su interpretación por Azucena Maizani.
También actuaba en teatros de Montevideo y Buenos Aires, en ambos casos con gran aceptación del público.
Los tangos más destacados son del período 1928 y 1930: "Alguna vez", "Chorra", "Malevaje", "Soy un arlequín", "Victoria" y "Yira, yira".
A comienzos de la década del 1930 continuó escribiendo obras musicales, entre las que se encontraban "Wunderbar" y "Tres esperanzas".
En 1935, Discépolo viajó a Europa y de regreso se conectó con el ambiente del cine. Fue tanto actor como guionista y director. Paralelamente compuso sus tangos más reconocidos: "Cambalache" (1935), "Alma de bandoneón" (1935), "Desencanto" (1937), "Tormenta" (1939), "Uno" (1943) y "Canción desesperada" (1944).
En el año 1947 viajó nuevamente y estuvo de gira por México y Cuba. Durante este período compuso los tangos "Sin palabras" y "Cafetín de Buenos Aires" (1948).
En la década de 1950, Discépolo se dedicó a producir películas y obras teatrales, a parte de diversos tangos.
Algunos de los últimos tangos se hicieron públicos luego de su muerte en 1951, a la edad de 50 años.

Contextualización.

"Hoy resulta que es lo mismo,/ ser derecho que traidor, Ignorante, sabio, chorro, generoso o estafador. Todo es igual, nada es mejor / lo mismo un burro que un gran profesor. No hay aplazaos, ni escalafón,/ los inmorales nos han igualao./

(Enrique Santos Discépolo)

El tango "Yira, yira" fue escrito en 1930, un año después de la crisis económica mundial producida por la caída de la bolsa en Estados Unidos. Esta crisis en nuestro país perjudicó las bases del modelo agro-exportador, ya que los países centrales adoptaron el proteccionismo y redujeron sus importaciones.
En el comercio nacional la crisis afectó a los capitalistas agrarios, quienes tuvieron dificultades para mantener el nivel de inversiones, y alteró la “división internacional de trabajo”, a la cuál el país se había incorporado como productor de materias primas y alimentos y receptor de manufacturas, aceptando el desarrollo de la actividad industrial como una solución.
La expansión industrial se basó en la sustitución de importaciones y se desarrolló la industria textil (lana y algodón), la industria alimenticia, productos químicos y farmacéuticos.
Entre 1929 y 1945 la expansión del mercado interno fortaleció el proceso de industrialización permitiendo la disminución de empleo y el aumento de salarios y ganancias, pero sólo se localizó en la zona metropolitana de Buenos Aires y en algunos centros urbanos del litoral, como Rosario y Córdoba.
Durante la década de 1930 el sector más poderoso de los capitalistas agrarios conformó grupos económicos dedicados a la producción industrial y la construcción.
Tras malestares generales y descontentos socio-económicos y políticos, el 6 de septiembre de 1930 el general José Félix Uriburu tomó el poder nacional, apoyado por el ejército, la elite terrateniente y la clase trabajadora. Pero su intento de imponer un proyecto de organización inspirado en el fascismo europeo no fue aceptado y, para asegurarse el control de la situación y evitar que la UCR volviera a triunfar, los conservadores impusieron la práctica sistemática del fraude electoral y la persecución a los opositores, lo que se conoció como “el fraude patriótico”.
Durante la década del treinta, la situación social de los trabajadores no varió, ya que las condiciones de trabajo eran fijadas por los patrones y el Estado rara vez hacia cumplir las leyes que los protegían. Frente a los problemas sociales, los gobiernos conservadores practicaron persecuciones, deportaciones, encarcelamientos y tortura como prácticas habituales ante al crecimiento de las huelgas.

Video de "La década del '30".

Este video fue realizado por los alumnos como
complemento para la exposición del trabajo
sobre "La década del '30".
Para la musicalización se eligió una versión del
tango "Yira, Yira" interpretada por Los Piojos.


video

Videos de "Yira yira".

Tango cantado por Carlos Gardel


Tango cantado por Los Piojos

(Enlaces)

Letra de "Que vachaché".

• Muchas de las letras escritas por el autor reflejan la sociedad perteneciente al período comprendido entre 1926-1948. Adicionamos la letra de un tango anterior al elegido, (escrita en 1926), con el que Discépolo comienza su “transcripción” de la sociedad a sus estrofas.

Que vachaché

Piantá de aquí, no vuelvas a tu vida;
ya me tenés bien requete amurada...
No puedo más pasarla sin comida
ni oírte así, decir tanta pavada...
¿No te das cuenta que sos un engrupido?
¿Te creés que al mundo lo vas arreglar vos?
¡Si aquí ni Dios rescata lo perdido!
¿Qué querés vos? ¡ Hacé el favor...!
Lo que hace falta es empacar mucha moneda,
vender el alma, rifar el corazón,
tirar la poca decencia que te queda,
plata, plata y plata, y plata otra vez...
Así es posible que morfés todos los días,
tengas amigos, casa, nombre, lo que quieras vos...
El verdadero amor se ahogó en la sopa;
la Panza es Reina y el Dinero es Dios.
¿Pero no ves, gilito embanderado,
que la razón la tiene el de más guita,
que la honradez la venden al contado
y a la moral la dan por moneditas?
¿Qué no hay ninguna verdad que se resista
frente a dos pesos moneda nacional?
¡Vos resultás, haciendo el moralista,
un disfrazao sin Carnaval!
¡Tirate al río, no embromés con tu conciencia!
Sos un secante que no hace ni reír...
Dame puchero, guárdate la decencia;
vento, mucho vento, ¡Yo quiero vivir!
¿Qué culpa tengo si has piyao la vida en serio?
¡Pasás de otario, morfás aire y no tenés colchón!
¡Qué vachaché, si hoy ya murió el criterio;
vale Jesús lo mismo que el ladrón!


Interpretación del tango por Silvia Gaudin (Enlace)